
Pablo Acosta Villarreal, mejor conocido como “El Zorro de Ojinaga” nació el 26 de enero de 1937, en el poblado de Ojinaga, Chihuahua. Su padre, Cornelo Acosta, fue un campesino que contrabandeaba hierbas medicinales para mantener a su familia.
La vida de "El Zorro de Ojinaga" padrino de Amado Carrillo "El Señor de los Cielos"
-No obstante, en 1958 el padre de “El Zorro de Ojinaga” fue asesinado al interior de una cantina por una vieja rencilla familiar. La muerte de Don Cornelo coincidió con los inicios de su hijo Pablo Acosta Villarreal en el negocio de la heroína.
En 1968, Acosta Villarreal fue aprehendido y enviado a una prisión de Pecos, Texas, al ser sorprendido por policías estadounidenses traficando droga. Tras ser juzgado y sentenciado a ocho años de cárcel, Acosta Villarreal se liberó al purgar sólo cinco.

Pablo Acosta Villarreal regresó a su pueblo natal en México, donde se enteró que la plaza era controlada por Pedro Avilés, “El León de la Sierra”. Pablo se enteraría de la sádica y brutal forma con la que Avilés se deshacía de quienes le disputaban la zona o traicionaban. Manuel Carrasco, quien a su vez contrató a Acosta, trabajaba para “El León de la Sierra”.
La buena fortuna de “El Zorro de Ojinaga” apareció en 1976, cuando Carrasco dio muerte a Heraclio Rodríguez Avilés, sobrino de “El León de la Serra” en una pelea de cantina. Se rumora que cuando Pedro se enteró, le puso precio a la cabeza del asesino y por ello Carrasco escapó de México sin pensarlo dos veces.

Derivado de estos hechos, Pablo Acosta quedó con encargado ed Ojinaga, y para 1980 “El Zorro” era un hombre con toda una base de operaciones en Chihuahua. En esos años, por petición de su socio, Ernesto Fonseca Carrillo, alias “Don Neto”, el capo de Ojinaga apadrinó al legendario Amado Carrillo, mejor conocido como “El Señor de los Cielos”.

Amado Carrillo fue para Acosta Villarreal su favorito, protegido y durante más de una década trabajo a su lado, primero como su asistente y después como segundo en jerarquía. Sin embargo, la mancuerna terminó cuando “El Señor de los Cielos” lo mandó a matar en abril de 1987.
Sin “El Zorro de Ojinaga”, Amado Carrillo asumió el control del grupo de narcos que operaba en Chihuahua, que posteriormente se convertiría en el Cártel de Juárez. La traición de Carrillo Fuentes vino de la mano de Guillermo González Calderoni, entonces director de Intercepción, Aérea, Terrestre y Marítima de la PGR, acusado años después de proteger narcotraficantes.
La versión que más se conoce sobre la muerte de Acosta corresponde a que “El Zorro de Ojinaga” se contaba en una vieja casona del poblado de Santa Elena cuando un tiroteo se apoderó de la tranquilidad del lugar. En el sitio, el ruidoso zumbido de las hélices de helicóptero lo llenaba todo.
El Zorro de Ojinaga
“Ríndete Pablo. Ya no hay escapatoria”. Se trataba de la voz de Guillermo González Calderoni, quien había montado un operativo contra el narcotraficante. Al ver que no había escapatoria, Acosta empuñó una pistola calibre .38 contra su sien derecha con el índice listo en el gatillo.
El cadáver de “El Zorro de Ojinaga” sobre un piso irregular fue el desenlace tras meses de persecución, investigaciones e intentos fallidos por capturar al capo de la droga, que prefirió quitarse la vida antes de ser capturado.
Con información de infobae.com
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